Con enorme orgullo, el Instituto Blanquerna comparte a las y los ganadores del Concurso Literario 2025 “Con mis propias palabras” – DIEGEP Morón Región VIII (3ra Edición).
En esta oportunidad, participaron en el género microrelato de terror con un cuento colaborativo titulado “El Hospital Abandonado”.
Sus autoras y autores, junto a su docente, recibieron la mención de la mano de la Inspectora Jefe Elba Pereira y la Inspectora del Nivel Silvina Keegan .
Felicitamos a: Ariel Ivanoff, Candelaria Cisneros, Samira Almeida, Araceli Lezcano, Micaela Ruiz Cornejo. ¡Son un orgullo para toda la comunidad educativa!
Ahora sí, a disfrutar el cuento:
EL HOSPITAL ABANDONADO
Era una madrugada de sábado, fría, oscura y envuelta en una densa neblina. Pablo y sus amigos llegaron al hospital abandonado, un lugar del que todos hablaban con un escalofrío en la voz. Decidieron separarse en dos grupos para explorar. Mica y Tito se adentraron en lo que aparentaba ser una sala de espera, un espacio perturbador donde parecía resonar en el eco del silencio un sonido bajo de voces intermitentes.
Fue entonces que de repente, una figura apareció frente a ellos: un fantasma con un delantal de doctor, una sombra blanca que flotaba en el aire, sus ojos, vacíos y oscuros, los miraban fijamente. Era el alma en pena de un médico que, según las leyendas, había cometido incontables malas praxis en el hospital, el terror se apoderó de Mica, quien, paralizada por el pánico, salió corriendo sin mirar atrás, abandonando a Tito en aquel salón espantoso.
Mientras tanto, en otra parte del hospital, Pablo y Agustín se encontraban en un consultorio buscando pistas, Pablo encontró un viejo mapa del lugar, un papel amarillento con varios puntos marcados. Decidieron seguir las indicaciones y se dirigieron al lugar señalado que les resultó más llamativo, una zona que parecía ser la morgue.
Al abrir la puerta, el aire que despedían de su nariz y boca, se congeló. Las cámaras mortuorias estaban abiertas de par en par. Sobre una mesa de metal, encontraron herramientas de cirugía cubiertas de sangre y restos humanos. La escena era terrorífica, Pablo y Agustín quedaron en shock, sin poder procesar lo que veían.
En ese momento, la desesperación de Mica, que aún no había recuperado la compostura, se manifestó en un grito aterrador que resonó por los pasillos. Su pánico fue el detonante para que Tito llegara justo a tiempo y presenciara la terrible escena junto a sus amigos.
Los restos de pacientes que murieron en este hospital y el fantasma del médico, ahora revelados, eran el oscuro secreto que el edificio guardaba.
FIN.